Si hay algo que define a Carnaval es el disfraz. Cuando alguien te menciona la palabra Carnaval, inmediatamente nos viene a la mente la imagen de uno o varios disfraces. La relación entre lo uno y lo otro es algo inoculado en nuestra cultura. Por tanto, es, a mi entender, una de las mejores épocas del año para trabajar por proyectos con los alumnos. De hecho, puede ser un proyecto con mucha carga académica, pero en un contexto diferente para los alumnos.
Vamos a por los #Carnavales. Este años seremos revolucionarios/as del s.XIX pic.twitter.com/decye0dzXZ— Jagoba Alvarez Ereño (@Jagospierre) 13 de febrero de 2017
Este mes de Febrero, durante el curso 2016-2017, en el centro escolar en el que imparto clase los dos profesores de Geografía-Historia que estábamos en Secundaria realizamos un proyecto en el que el Carnaval y la propia asignatura de Historia estaban íntimamente relacionados. Cada uno se encargaba de dos cursos, en mi caso de Tercero y Cuarto de ESO. Entre los dos decidimos elegir un tema común para ambos ciclos de secundaria: la democracia y su evolución en la Historia. El primer ciclo, se encargaba de disfrazarse de griegos ya que Grecia fue la cuna de la democracia; mientras el segundo ciclo, adoptamos la vestimenta de los revolucionarios que aparecieron en el s. XIX en toda Europa como influencia de los procesos democráticos del s. XVIII (independencia de Estados Unidos y revolución francesa) Estos procesos dieron un giro al propio concepto de la democracia.
Los alumnos de 3º de ESO tuvieron la oportunidad de ver, antes del próximo curso, las ideas actualizadas sobre el concepto de “democracia” y cómo ha evolucionado gracias a la Ilustración. Por su parte, los alumnos de 4º de ESO recuperaron el contenido de los temas estudiados durante la primera evaluación.
Al principio hablaba del contexto positivo en el que hemos trabajado durante todo el proceso del proyecto. Sí, he dicho «hemos», porque no sólo los alumnos han trabajado, lo hemos hecho todos. Gracias a este proceso los alumnos de Tercero aprenden sin darse cuenta y eso significa que lo aprendido quedará grabado de forma instintiva; mientras los alumnos de Cuarto, refuerzan con el proyecto lo aprendido de forma cognitiva en la primera evaluación.
El proceso fue muy sencillo: primero visionamos una película, en este caso “Los Miserables”; después iniciamos el proceso de preparación de disfraces; a continuación aprendimos la canción representativa de los movimientos revolucionarios liberales-burgueses de finales del s. XVIII y primera mitad del s. XIX.
Los disfraces de revolucionarios del s. XIX en #Carnavales tienen que ir junto a un himno. ¡Vive la France! @france_espagne pic.twitter.com/KIUu8W9yVg— Jagoba Alvarez Ereño (@Jagospierre) 21 de febrero de 2017
El resultado fue espectacular. Apenas unos días después de haberlo hecho o durante el proceso (no lo recuerdo bien) se celebró un partido de fútbol entre la selección francesa y creo que la española. Los alumnos que vieron el partido, al llegar el momento de los himnos nacionales, cantaron la Marsellesa. Aunque parezca una tontería, a mí me parece muy interesante. Probablemente con el paso de los años será uno de los aspectos que quede en el imaginario colectivo del aula.
Esto no significa que adquirir conocimientos no sea la prioridad del sistema educativo, todo lo contrario, de eso se trata. La clave es como y que herramientas son utilizas para que esto suceda. Es evidente que todo el trabajo no puede girar en torno a proyectos, básicamente por una cuestión organizativa (es imposible dar la Programación anual si se trabaja únicamente por proyectos...sobre esto hablaré próximamente). La clave es hacer un híbrido y saber encontrar los momentos en los que poder intercalar actividades más experienciales.
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