Comienza un nuevo curso y con él nuevos retos. Uno de esos retos es que esperas de tus alumnos.
Tal vez el inicio del curso sea el mejor momento para plantearte que clase de respuesta por parte de los alumnos quieres recibir o al menos que clase de actitud deseas generar en ellos. Existen muchos factores que hacen que un alumno o alumna esté más atento y participativo en tus clases, pero hay uno fundamental: como enfocas, tú como docente, el papel de los alumnos.
Distribución independiente. Modelo orientado, los estudiantes alienados espacialmente centran su atención en el profesor .
Formato parejas: útiles cuando los estudiantes comparten un ordenador portátil o están analizando un texto en conjunto.
Si cuando está impartiendo clase, los alumnos sentados en mesas individuales, en filas ordenadas de forma recta, mirando al docente y tú estás sentado mientras lees el capítulo que toca ese día provocas varias cosas.
La primera que la clase sea magistral. Es decir, tú eres quien no sólo dirige el aula, sino que además los alumnos no participan de la adquisición del conocimiento por ellos mismos.
La segunda, una sensación de rigidez o estatismo. Los alumnos y alumnas permanecen encorsetados.
Es evidente que la prioridad es la adquisición de conocimiento, pero existen formas y formas, porque la adquisición de conocimiento no debe estar reñida con la motivación. Siempre he sido partidario de buscar un equilibrio entre quienes defienden una “escuela a la antigua” y los que ahora se suman a lo que se denomina como "Nueva educación" que pretende sustituir la adquisición de conocimiento por "la felicidad del alumno".
Por eso, en mis clases de Historia y Geografía, los alumnos y alumnas leen el capítulo que toca, no lo hago yo. Ellos deben ser partícipes activos de la adquisición de conocimientos. Eso sí, a cada párrafo o apartado del capítulo yo explico, aclaro y añado información a lo leído, porque no se puede perder la perspectiva de que en el aula quien domina ese conocimiento es el docente.
Distribución senatorial: basado en el debate, orador puede pasearse por el aula, la distribución invita a la conversación.
Simulación: convierte a los alumnos en jugadores de rol, y el aula imita contextos del mundo real.
Por eso, no les digo que tienen que subrayar porque los alumnos y alumnas deben comenzar a ser capaces de discernir lo relevante de lo superfluo.
En definitiva, la forma de colocación de las mesas y sillas en el aula dice mucho del papel que los docentes damos a los alumnos y alumnas. Aquí tenéis varias versiones.





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